
EL NIÑO ARGENTINO – Burguesía con la vaca atada.
El Niño Argentino trata sobre un viaje a París en barco en cuya bodega viaja una vaca, la clásica Holando pampeana, que surtía de leche fresca a una familia, hospedada en primera clase, durante los largos días de embarque junto a su cuidador. Todo transcurre en esa bodega. En aquella inefable Argentina de principios del siglo XX las familias representantes de la oligarquía ganadera solían viajar a Europa acompañadas de una vaca. Escrita en versos que remedan las formas clásicas del teatro romántico la obra es una parodia política basada –justamente- en aquella costumbre emblemática. La relación entre el hijo de la familia –ese inimputable Niño Argentino-, su peón y la vaca -que completa el triángulo clásico-, organiza la trama que se desliza en su hipótesis y su estructura sobre aquella frase de Carlos Marx: Todos los grandes hechos de la historia universal se repiten dos veces. Una vez como tragedia y la otra como parodia.
Esta es una obra escrita y dirigida por Mauricio Kartun.
FICHA TÉCNICA
ACTORES
El Niño Argentino: Mike Amigorena
El Muchacho: Osqui Guzmán
Aurora: María Inés Sancerni
El Hombre Orquesta: Gonzalo Domínguez
Asistente de dirección: Libertad Alzugaray
Asistencia de escenografía y utilería: Gabriela Moscato
Planimetría: Cecilia Brisighelli
Meritoria de asistencia de vestuario: Valeria Cook
Meritoria de asistencia artística: Luz García
Coreografía y supervisión de movimiento: Luciana Acuña - Luis Biasotto.
Dirección musical, composición y entrenamiento vocal: Carmen Baliero.
Vestuario y asistencia artística: Gabriela A. Fernández
Escenografía: Héctor Calmet
Iluminación: Héctor Calmet - Miguel Morales
Dirección y Autoría: Mauricio Kartun
Elegimos analizar esta tragicomedia épica de los comienzos del siglo XX en Argentina no solo por su temática, donde se busca analizar mostrar el comportamiento de la sociedad en varios de sus estratos en aquella época, sino por su inclusión de representación teatral dentro del mismo representación, no se idealiza ni esquematizan a ninguno de los caracteres, pero si se permite una apertura de percepción e interpretaciones múltiples en esta obra, apoyadas también en su texto, escrito en verso. Bien podría ser una obra gauchesca, pero se puede aplicar a la situación actual, permitiendo que se resignifique el signo a la actualidad. Kartun aborda un tema trágico y construye una comedia, irónica e inteligente en esta red que hace al teatro. El mismo lo dice: “Finalmente, mi trabajo de dirección ha sido seleccionar lo que creía mejor entre la multitud de signos que los intérpretes y técnicos me pusieron sobre la mesa. Tampoco pienso que la dirección debe ser de otra manera. No estoy de acuerdo con el director-dictador que tiene la obra armada en la cabeza y exige total acatamiento.”
Como sabemos, el Teatro se constituye bajos diversos sistemas de significación que integran su práctica. Puesto que en el espacio escénico todo es signo, todo se ve y se percibe como signo, la pluralidad de signos que conlleva el acto espectacular es inmensa.
Estos signos conllevan consigo características que lo articulan en escena y están sujetos a fines específicos, una de las características del signo teatral es la REDUNDANCIA.
Desarrollaremos entonces el concepto de la redundancia del signo teatral en la puesta en escena de esta obra.
Esta característica mantiene relación directa con la comunicación del espectáculo teatral: su recepción por el público. No es tan sólo una exposición mayúscula de informaciones o significados, es un medio de comunicación. Evita la lectura neutral, refuerzan la comunicación ayudándose con los sistemas de signos complementarios, del decorado, el vestuario, el idiolecto, la gestualidad. Produce en sentido en esa complementariedad- redundancia permitiendo su traducción escénica y receptiva.
En el Niño Argentino, vemos la red de comunicación que los signos expresados en diversas formas escénicamente generan redundancia permitiendo su lectura.
En la Escenografía, observamos una escenografita corpórea, sacos de granos, un tablado donde se oculta la vaca, una escalera circular al centro cuyo destino será seguramente el arriba, el afuera de la bodega, elementos significantes de la Argentina, de la situación de los personajes, algunos oprimidos, uno por el afuera el otro por el adentro, que se reforzaran con el texto de los personajes, la iluminación, etc. Todo transcurre allí, en ese lugar interior. Sin embargo en el momento de descubrimiento del Niño de los baúles de los comediantes de Atalaya, una escenografía dentro de la bodega-escena aparecerá. Un meta-teatro, el telón pintado, la parodia de lo que sucede, el teatro épico de campo, Peón Patrón, situación. En este telón que aparecerá algunas escenas, el Peón jugara con el mismo haciendo una parodia de lo que sucede, de lo no corpóreo.
Es inevitable hablar de Objetos Escénicos al hablar de Escenografía. Estos elementos cambian su función al subir a escena. La cotidianeidad que podría aparecer en ellos sale y entra la espectacularidad. Sus funciones cambiaran a partir de lo que allí se diga: serán resignificados por el director, autor, actor e incluso el espectador. Ya habíamos notado al inicio la presencia de una pequeña vaca en un estante del tablado y una soga. Estos serán unos de los objetos escénicos más significativos. La vaca, será tomada primero por el Niño, quien haciendo uso de su gestualidad, la lamerá, muy licenciosa, libidinosamente, expresado el uso de la jerarquía y la manipulación que se hace de la vaca como poder. La vaca da la leche, es la opulencia, es aquella riqueza que sostiene esta función. El Peón la tomara luego, en la situación metafórica del ordeñe, cuando la cubre con un pañuelo rojo, la acaricia en movimientos de zamba, comentándole como es la situación, como a través de su ingenuidad se dio cuenta de la traición. El banquillo de ordeñe busca llevar a la redundancia del ordeñe, del uso, de la situación del peón, sujeto a el y su trabajo: a su vaca. El zapato de Aurora, que se lo saca en primera escena, primero objeto escénico, luego parte de su vestuario, toma resignificación en la misma historia del gaucho, la historia que luego ella relata “la que quiso ser y no fue”. El zapato-renguera de Aurora-Argentina, ese momento donde cayó y ya no tuvo la misma altura, utilidad, ya su renguera se hace evidente mediante este objeto. Los juegos de silbato de inicio de la obra, donde el Niño le muestra al Peón como hacerlo, en la dialéctica reforzante de que el Peón es ignorante pero aprenderá las reglas del juego. La soga al cuello es otro objeto escénico interesante, puesto que es el mismo Niño argentino quien se la pone antes de su supuesta escena “erótica” con Aurora, donde se lleva al máximo aquello de “usar la vaca, exprimirla, vaciarla” hasta las entrañas. El se entrelaza esta soga al cuello y es el mismo momento donde todo entra en una decadencia y degradación aun mayor. El momento de decadencia donde el poder-dinero-vaca ya te lleva mas allá de lo que creíste, y uno mismo se echa la soga al cuello, ahora es el Niño quien será el objeto, lo manipulado por ese poder-dinero-vaca. Luego la soga marcara la diferencia de poder que ahora existe entre peón y amo. La incapacidad en la cual se encuentra. La bañera donde el peón baña al Niño, tiene forma de cuna, y es el Niño justamente quien reforzara esa idea desde lo textual-verbal, al morir a manos de su criado llorando como bebé, un impacto escénico tremendo. El armazón de la muerte de la vaca, totalmente frecuente en parrillas, deja su cotidianeidad y se nos simulando una cruz en escena, el mismo cuerpo sacrificado -Aurora- lo lleva, lo expresa, lo canta. La misma Argentina carga su cruz, su historia, no deja “Alma” pero si deja “Aftosa”, deja esa marca (curiosamente también grabada en el cuero-cuerpo de la vaca: (A) . Esa marca de la historia que se repite en esa circularidad y carga con su sacrificio, sus asesinatos y su traición. El elemento final de estos Objetos escénicos es el baúl, o una especie de baúl en el lado izquierdo del escenario, que fue abriéndose por partes. Primero el peón levanto un lado derecho, luego el patrón el izquierdo, lados celestes, ambos varones, situaciones alejadas pero iguales. Y Aurora levanta el último en la escena final, el centro blanco, y se sienta en el mismo. La vaca, el elemento aglutinante de esas realidades, lo que los une desde el inicio de la escena y los separa.
La iluminación acompañara constantemente estos refuerzos de la comunicación. Principalmente acompañará y marcará climas ambientales y atmósferas. Aun cumpliendo su principal función de dejar ver el suceso teatral, se notara la oscuridad de la bodega, con una lámpara- foco al medio, supuesto proveedor de luz, que no actúa mucho, se nota que su fuerza es poca, hacia los costados se vuelve mas oscuro, excepto que algún actor se acerque. Hay un foco especial de luz en al escalera, que se supone el afuera, el arriba del barco. Esto ayuda a reforzar la situación e encierro y bodega de la obra. En ciertos momentos focaliza y ayuda en la representación enfocando a los actores, como cuando aparece Aurora a relatar su historia, o cuando el Peón hace la representación. Además, marca fuertemente los ámbitos de escena en la recepción del espectador, con apagones generales donde todo queda a oscuras. Se siente también en la percepción esta sensación, la bodega, lo oscuro: como todo se va ennegreciendo.

El vestuario por su lado, marca las caracterizaciones, quien es cada personaje y en que condición social se encuentra, remarca la situación peón-patrón que luego se invertirá, se demostrara también en ello. El Peón, al inicio se nota su estado, su condición de gaucho, de hombre de campo, su profesión, y su vestuario que cambiará cuando hacen la representación, cuando el usa la ropa de su Patrón, luego queda ambos casi desnudos, hay un intercambio de papeles: una interiorización mayor en los personajes en esos momentos, se comete la traición cuando mas indefensos se pusieron. Luego en el asado, el Peón tiene un traje típicamente gauchesco, pero de fiesta, el traje elegante para ocasiones, color negro, de luto y festejo, que al final de la obra, ante el cambio de papeles, cambiara a un traje moderno, en tonos tierra, amarronados, parece que él fuera el Patrón.
El Patrón, inicia con un color blanco, pulcro, muy carnavalesco aun así. Pantalones chupines, botas blancas en punta, capa de seda labrada, chaleco, gorro. Luego del intercambio, en donde también se nota lo expuesto que esta, aun más que el peón, demostrando como cambian las situaciones. Para el momento del asado, frente a la pulcritud del Peón, el se encuentra todo desarreglado, parece borracho, lo cual se refuerza en su relato. Al bajar su estado anímico, el Peón va desnudándolo, ahí queda totalmente expuesta su fragilidad, debilidad en esa opulencia hipócrita, reforzado por el llanto de el, y por el hecho de la traición durante el baño.
En estos cambios de vestuario, el espectador percibe a la vez esos diferentes aspectos de una misma personalidad que parece de este modo dotada en su conjunto por múltiples facetas., despertando su curiosidad, su interés; incluso su juicio critico, percibiendo de una sola y misma mirada la visión del autor y director.
Aurora. Su vestuario es muy significativo al interpretar ella la vaca-metáfora. Al inicio, un vestido gris con encajes negros, circulares, tipo manchas, pero bien organizados y su renguera con un zapato. En el momento de la representación cambiara drásticamente su vestuario, un corset celeste y amarillo, medio desabrochado arriba, marcado un poco la situación de los pechos-ubres, una pollera ahora si, con estampado vacuno, blanca. Integrando el todo los colores de la bandera celeste, amarillo, blanco. Lleva un gorrito, parece vestida de fiesta, tiene un cambio de zapatos, una medalla en un costado de sus ligas. Se nota que esta en ocasión de fiesta, pero desarreglada, sigue en un estado decadente, que se expresa, redunda e la historia, “la que quiso ser y no fue,” la que ganaría le trofeo y por trastabillar no lo hizo. Al final vuelve al traje inicial.
La música, refuerza el estado de la obra de “que siga la fiesta” casi siempre refuerza o interactúa. Tenemos la fuente en escena, el hombre orquesta, que hace a la representación, e incluso parece uno de los personajes en un momento, reforzado la idea de la representación en la representación. Se marca un leit motiv – sonoro festivo, en los momentos iniciales de las apariciones del Niño.
Demuestra, siendo signo las contraposiciones sociales a través de la música: la burguesía, con música símil europea, medio italiana; junto a lo gauchesco, al música del gaucho, de las peñas, de las tradiciones argentinas.
En especial esta marcado esto cuando el gaucho baila, con su patrón danzas europeas y en un momento recuerda su baile pampeano.
Cuando relata la historia de Aurora en la Rural, la música con otra fuente en escena, generada por el Niño, retrotrae a la situación de payada gauchesca y músicas folclóricas características argentinas, dependiendo del estado de animo y la situación del relato que evoluciona en el discurso, en el cuerpo del actor, la música cambia de ritmo tradicional a uno mas melancólico o mas festivo. Vemos la redundancia del signo, generado una fuerza mayor de percepción de este sentido, de la fuerza de esa situación para el gaucho, que será reforzada luego con el de la vaca.
La actuación y Corporalidad acompañara todo el tiempo reforzado el status social, como el Niño se levanta cuando esta acostado, doblándose hacia delante, luego al final de la obra, el movimiento será realizado por el Peón. Las danzas características de cada uno, por sobre todo la gestualidad del mujir, pastorear y renguear de la vaca-metáfora.
El maquillaje también hará a esta redundancia teatral. El maquillaje del niño, en una ceja, los labios, el cambio de papeles patrón-peón con las mascaras del grupo Atalaya, etc, juegan un papel con esta redundancia. La (A) marcada, que se hace Aurora en el pecho, cuando va a entrar el patrón a su establo, recuerda su situación de “propiedad de” (se suelen marcar las vacas de algunas estancias con las iniciales de la estancia o del patrón) además es una A, A de Argentina, y al final de la obra, ante las palabras de Aurora, se muta y relaciona en redundancia teatral con A de Alma y A de Aftosa.
En esta obra, prácticamente toda la materialidad de los significantes visuales es duplicada por el discurso. Se ancla el sentido desde varios elementos muy originales que portan más información en el bagaje cultural del espectador, que las hace desviar de su significación implícita, permitiéndonos las múltiples re interpretaciones: Todo implica un discurso más fuerte que las palabras por si mismas.

Este discurso, originalmente puesto en escena tiene un grado de imprevisibilidad, de lo inesperado en las estructuras. Esta imprevisibilidad se percibe sobre un fondo de redundancia del signo teatral. Es el vínculo entre redundancia y originalidad el que determina la complejidad y el valor de una puesta e escena. La redundancia de signos, de símbolos, iconos e índices, hacen al discurso complejo de la puesta en escena de “El Niño Argentino”.
Poner en escena es poner en signo, representa a través de signos simular o imitar el mundo exterior por medio de iconos y expresarlo indicial y simbólicamente. El ICONO proyecta y materializa la imagen del mundo posible, INDICE Y SIMBOLO cumplen funciones diegeticas e interpretativas
Estos iconos, índices y símbolos pueden ser mutables, perdiendo su sustancia para adquirir otra, tienen, como signo, la característica de la MUTABILIDAD.
Teniendo así , la idea de redundancia y mutabilidad de los signos, analizaremos en base a lo indicial, icónico y simbólico la puesta en escena.
El Icono obedecen a un código social as cierta manera de representar la realidad. Esta culturalmente codificado. Significa entonces transcribir según convenciones las propiedades culturales que le son atribuidas. Tenemos varias subdivisiones de Iconos.
El icono visual en relación al actor, incluye el arquetipo que todo espectador espera de ellos, hay personajes súper codificados con una presencia y visión especificas. En este caso, vemos como Mike Amigorena es el Niño y jamás podría ser un Peón aceptado lo suficiente por el público. Guzmán hace de Peón y realizan así ambos su papel fabulosamente. Pero si invirtieran no tendría el mismo efecto. La gestualidad de la Actriz vaca, refuerza este icono, los códigos para un actor para hacer de vacuno, la gestualidad necesaria, la abstracción de algunas características de la vaca real. No la imita en su totalidad, no anda en cuatro patas.
Así también Mike, cuando relata las acciones sexuales de sus hermanas, lo hace con cierta gestualidad, no las imita completamente.
El icono visual con respecto al objeto, se ve reflejado en el telón pintado que se utiliza en cierto momento, hace alusión de una escena pastoral, se hace un referente, no se lo expone cien por cien en escena.
El icono verbal, se ve fuertemente a lo largo de toda la obra, pidiendo un plus a la percepción del espectador, puesto que esta escrita en verso. Representa el lenguaje, crea iconos verbalmente desde esa posición del verso, puesto que era usado en cierto tiempo histórico y en determinadas ocasiones. También se refiere a acciones de extra o intra escena-fiesta de disfraces, cuestiones pasadas del niño, del gaucho y la vaca-, el icono verbal se ve no solo en la forma del discurso sino también en el contenido de la puesta en escena del Niño Argentino. Las acciones de las travesuras en el barco, el icono del zapato la renguera que se refiere a la situación de la vaca y su pasado, también relatados en escena, la armazón de donde la mataron, refiriéndose a la muerte de la misma, etc.
Muchas de las veces, los iconos se trasforman en índices de algo, puesto que son signos de signos.
En índice señala algo, no lo representa. Permite contextualizar la palabra escenifica da en al diversidad de aspectos obedeciendo una codificación cultural.
Provee un contexto enunciativo al discursos de los actores señala el espacio y tiempo donde se produce este discurso.
El índice es esencial a la articulación conexiones de situaciones concretas, garantizando la transmisión de información. Todo objeto en escena es icono e índice.
Se ve desde el inicio de la obra, se abre con un índice muy fuerte, el puntito rojo, y el ir y venir de arriba abajo, indica un fuego, más específicamente el fuego de un cigarro encendido.
El estar constantemente con la misma estenografía demarca que estamos en el mismo espacio, pero el texto y los apagones de luz completos, hacen referencia al cambio de tiempo. Se sabe que hay un translado en el espacio mediante el índice discursivo que hace a una evolución en los personajes acercándose a destino. También el vestuario acompaña estos cambios temporales y el cambio espacial –para ir arriba del barco, el gaucho siempre se cambia, se disfraza, algo diferente se pone, permitiendo cambios contextuales y espaciales.
Se marcan así los índices espaciales y temporales.
También en la escenografía, tenemos el índice del arriba-afuera, con la escalera y la iluminación en redundancia con la luz, índice del afuera-sol.
Que son también índices ambientales, de la parte afectiva emotiva. El gaucho encerrado, busca la luz y el Niño gusta de bajar a lo profundo. La música acompaña en el relato del gaucho sus emociones, el solo cambio de la misma nos hace pasar a otro estado emotivo; el vestuario que cambia en el peón, su vestuario traje-luto de cuando mata su Aurora. La Aurora, cuado rememora, su vestuario indica su estado festivo pero su maquillaje derruido demuestra su decadencia. El Niño borracho, su vestuario, su dicción, demuestran desmoralización y quebrantamiento. La deixis ambiental emocional abarca todo lo que se entrelaza en escena.
El índice Gestual también acompaña durante toda la obra y a todos los personajes, en especial a Aurora-vaca. La gestualidad acompaña además sus palabras, el gesto /palabra/palabra gesto. El relato de la Rural, los parlamentos de la vaca. La gestualidad del Niño, irónica. Fueron todo el tiempo contextualizantes de sus sentimientos emociones y acciones.
El índice social también aparece en la gestualidad, el vestuario y discursos. En la obra constantemente se sitúa a los personajes en un ambiente donde la alta burguesía se contrapone a las escenas escatológicas que desacreditan ese estatuto de clase pudiente, como clase alta. Este índice marca de inmediato el contorno social donde se inscribe la puesta en escena /texto espectacular.
En cambio el símbolo y su relación con el objeto simbolizado es arbitrario y el espectador debe establecer esa relación que no esta dada de antemano como el caso del icono y del índice. Si bien están culturalmente codificados, en el espectáculo teatral, su dimensión es efímera y la codificación cultural se realiza en esa creación y producción de símbolos en esa instancia de creación múltiple que es el teatro.
Es el desarrollo y la reiteración de los signos de escena visuales o verbales que apuntan a la producción de estos símbolos. Operando por connotación, solo puede ser producida y conectada con los demás signos de la escena.
Los símbolos mantienen principalmente una fuerza visual y luego verbal.
El cuerpo del actor Peón, es codificado como el cuerpo del gaucho, es el símbolo de esa tradición, de algunos aspectos de los hombres creados en esa tradición, la fidelidad, el amor al campo, el conocimiento de esas tradiciones. Reitera así el símbolo y el sentido del texto. Algunos objetos también son símbolos. En el caso de esa especie de baúl al lado izquierdo del escenario, que se puede abrir e tres partes, las dos primeras, alejadas pero complementarias, son celestes, al central, abierta por aurora, la vaca, es blanca, las unifica y forma la bandera, la patria o la nación. Símbolo de patria, de nación de esa diferencia entre quienes la habitan opuestos complementarios. Objetos y movimientos devienen en símbolos. El lugar, el tambo de ordeñe es signo de opulencia de derroche de esta burguesía.
La muerte de Aurora, implica un sacrificio de alguien. Es un símbolo de un sacrificio de esa parte de Argentina, el sacrificio para que esa farsa, esa “Pampa a plazo fijo” siga manteniéndose, pero deja un recuerdo, un sacrificio que surgió por la traición de otros.
En cuanto a los símbolos auditivos de la puesta e escena de "El Niño argentino", son constantes. Metafóricas completas, se acumulan nos van dando una noción completa de la ambigüedad de los personajes y sus situación, haciéndonos a la comprensión del texto.
Gracias a esta complejidad del texto dramático espectacular, tenemos por resultado una visión múltiple que no se reduce a una sola perspectiva.
La base de la fuerza de la puesta en escena reside en esta conjunción de la complejidad y evidencia que impone la admiración. La Dialéctica de la puesta en escena realizada por Kartun es impresionante.
Maria Sol Verniers.
Julio 2007.